miércoles, 21 de diciembre de 2011

Poemas sin nombre

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Nada, te iba a decir...
la línea continua al infinito
se recoge el pájaro en su rama
la noche es fría.
La boca y mírame de frente
las olas como la saliva
baña la orilla del papel
palabra mojada
todo
y un ojo alerta
que aún cree ver
un retazo de ternura
un ojo que une sus manos
y arranca las pestañas
y toda la luz no es más
que la razón primera y última
La sombra con su sangre
arrasa los espacios de la carne
pero tú, no estás bajo la piel
cuando sucede
tú eres otra cosa difícil de atrapar
algo que se eleva y no pesa.
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Ese afán insaciable
que engulle sin tregua la esperanza
ese ave que regresa ante el dolor de la ceniza
Nada, sin nada, desnudo sobre vacío
la palabra que nos asecha como un buitre
no es más que una vela rota
que resiste al viento.

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2 comentarios:

mabel casas dijo...

ana

bello poema
al leerlo se siente como escrito enun grito y en un lamento fundidos ambos,escrito con garra y como vómito
el trance de buscar la comunión del otro y el silencio
me gusto enormente
cariños

Ana María Espinosa dijo...

Sí, puede ser que la palabra también sea ese vómito que nos arranca heridas y es bálsamo para paliar dolores.