martes 7 de julio de 2009

Ayer

Fotomontaje: Bobby Neel Adams


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Mutación celular. Devorador de minutos
línea divisoria en los desiertos del alma.
Extensión de dolor, clavel marchito.
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El oleaje del verano se llevó el aliento de la rosa
el hombro adorado de la sombra
la sombra de tu luz perdida.
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Ha sido corto el trayecto
¡tan fugaz!
turbador como un relámpago,
el esplendor como espejismo
se diluye en su agua.
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Marea de pulsos, ríos de añoranza
mis manos aprendieron el tránsito
lo irrecuperable, el sinsentido:
la huída de la belleza.
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Guarda lo blanco su tesoro
en la última estación
donde jamás llegan los trenes.
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6 comentarios:

América dijo...

EXTRAORDINARIA PUESTA,TEXTO Y FOTOGRAFIA PARA AQUELLO QUE NO REGRESA Y QUE HAY QUE VALORAR EN SU GUSTA MEDIDA.UN ABRAZO GUAPA.

Adolfo Payés dijo...

Mutación efímera del tiempo en la vida misma de la esencia escrita.. en versos..
Precioso..
un gusto leerte

Saludos fraternos
Con el abrazo fuerte lleno de cariño
Un beso

Noray dijo...

El ayer siempre permanece suspendido en el tiempo y el presente es tan efímero que se nos muere antes de llegar a crecer.

Un abrazo

Julio Obeso González dijo...

Si un poema te yaga: Éste es el poema.
El tiempo Ana, nada cura. Acartona o retuerce, intensifica la luz que en oblicuo se apiadaba de la piel. El tiempo, Ana. Abandono de otoño, caprichos de verano, primavera siempre a caballito, invierno...Final. "Allí donde no llegan trenes", vías muertas sin Penélope tricotando.
El invierno: Carne nieve, alma hambre; refugio de aquel pintor maldito incapaz de mirarse en el espejo, el que se escupía las manos:"¡Huid de mí, estériles, vencidas!", el que se vació los ojos porque ya no veían "la línea divisoria en los desiertos del alma".
El invierno que reinventó la biología, el tachador, el alumno aventajado de Dios escondido. El hombre desde que nace es un óxido del tiempo, una alícuota parte de sangre y brevedad. ¿Qué capaces linternas se adelantan a la huella? ¿Luciérnagas? Porque somos devorados por mandíbulas contadoras que acechaban en el próximo minuto.
Si un poema yaga: Éste es el poema.
Rendidos y admirados besos, peque, presiento un poemario de espinas óseas (O sea: Espinosa)
Julio

Miguel Iñiguez dijo...

Vaya presentación y preciosidad de poema Ana. Cómo consigues mantener el ritmo y volverlo tan fugaz. Con un final muy logrado, con su color y su tono último; Cántico de proeza e inconsistencia.

No conocen del corte las estaciones, ni donde se ubican

Un besote

Ana María Espinosa dijo...

América:
Así es, en su justa medida, aunque no deja de ser uno de los temas de reflexión por antonomasia en la escritura.

Adolfo: Gracias, gratificantes tus palabras.Es una especia de mutación lenta y a la vez ¡tan rápida!

Noray: Es cierto, apenas un parpadeo.

Julio: Ya sabes que me guardo siempre tus comentarios porque son parte del poema.

Miguel: Gracias por tu hondo comentario. Te podría contestar que hay poemas que nacen de lo desesperado, lo irremediable.