Era de mi abueloel de las gallinas y las inyecciones.
En ella anotaba sus cosas.
Yo también, en ella, anoté mis primeras "poesías".
Imprimía en rojo y negro y te llenabas los dedos de tinta.
Se la quedó un primo mío
cuando murió mi abuelo.
Toda una historia que no he contado antes
para llegar aquí.
Debe ser el otoño que se acerca.
.
Ana María Espinosa










2 comentarios:
Es así de increible pero real el tiempo ido, la vida vivida, el sueño que teje sentir e inmaterialidad para que un verso sea, en el aire, la historia imborrable, el no recuerdo que perdura.
Buen día,
Tu Viktor
Víktor:
A más distancia, más vértigo produce el efecto tiempo que a su vez, nos da ventaja en la amplitud óptica de lo vivido.
Publicar un comentario en la entrada